Esa noche vino a mi mente, otra vez...
Era dificíl olvidar, pero no imposible. Era lo que me había estado repitiendo en estos últimos meses.
Hace diez meses mi vida cambio...
Hace diez meses morí en algún sentido...
Hace un año nada era irrelevante en mi vida...
Ahora es muy tarde como para arrepentirse.
Los recuerso se agolpaban en mi cabeza, era algo inevitable. No pdía ni cerrar los ojos porque todo cobraba vida detrás de mis parpados. Me estaba alterando y empezé a hiperventilar.
Creo que nunca se irán, me dije a mi misma.
Desecha como estaba, me lenvaté de la cama y corrí al baño con la esperanza que la rapidez se llevará volando los recuerdos.
Me miré en el espejo del baño... y me asusté. Lo que estaba viendo era algo espantoso, algo que nunca había visto o conocido. Lagrimas brotaron de mis ojos y cayeron por mis mejías. No podía creer lo que estaba viendo. ¿En qué me había convertido? Yo no era así, recuerdo que tenía más color en el rostro, y no tenía unas grandes medias lunar debajo de mis ojos, sumando el delineador corrido y parecia un panda gigante.
Mi cabello era un desastre, enmarañado y hasta creo que se había oscurecido. Tenía los ojos hinchados por dos razones: había llorado mucho la noche anterior y no había podido conciliar el sueño en toda la noche.
Me lleve el cabello para atrás con las manos y de pronto me fije en algo que tenía en mi brazo derecho. No recordaba qué era exactamente, y no tenía memoria de eso. Lo examine con cuidado y luego de cinco segundos me enfurecí conmigo misma ya que era algo tan sencillo de reconocer. Era un tatuaje. Mi tatuaje. Una larga cadena de dolor recorrió mi espalda. Era una mariposa, recuerdo muy bien por qué escogí eso, en vez de cualquier otro diseño que había en la tiena. Recorrí con la yema de mi dedo el contorno del tatuaje y una punzada de desesperación meembargo al darme cuenta de la realidad en la que me encontraba.
-Es como un tatuaje -susurré aterrada.
En realidad sí era como un tatuaje. Los recuerdos se impregnaban a tu piel, dolía en el momento, ¿y el resultado? Algo marcado sobre ti de por vida.
Me apoye enla pared del baño y me fui deslizando lentamente hacia el suelo, mientras que las lágrimas volvían a brotar de mis ojos y la negrura me atraía hacía ella, tentándome y diciendo que ahí no habría problemas... ni tatuajes. Lo habría aceptado en ese preciso instante, pero no lo hice... Algo me dijo que no lo hiciera, y así fue.
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